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Los genes de Cheslin Kolbe


Rugby World Cup

"De chico, cuenta él, tenía dos ídolos: su padre, Andrew Kolbe, un centro o fullback de buen tamaño, y Christian Cullen, fullback legendario de los All Blacks, de características similares a las de Cheslin. "En primer lugar siempre miraba jugar a mi papá, un fin de semana tras otro. Era un jugador físico; yo no heredé esa parte", narra. Si un curioso se lo cruzara por los pasillos del hotel Emperador, donde transcurre la charla para LA NACIÓN, difícilmente lo identificaría como springbok, y menos sin su casquito característico. "También seguía a Christian Cullen", continúa. "Es alguien a quien siempre admiré desde que juego al rugby. No es un jugador grande, y podía crear cosas de la nada gracias a su velocidad y su habilidad. Era chico, pero fuerte. Desde el momento en que lo vi dije «este es bueno»", agrega.

"La velocidad es, coincidentemente, la mayor virtud de este rugbier de 25 años. Un atributo que descansa en sus genes: es primo de Wayde Van Niekerk, ganador de la medalla dorada en la prueba de 400 metros llanos en los Juegos Olímpicos Río de Janeiro 2016 y oriundo de Kraapfontein, Western Province, como Cheslin. El wing posee, además, habilidad y visión de juego, que le permiten identificar los espacios y explotarlos". Cheslin Kolbe / LA NACIÓN

Por el ala derecha de la ofensiva de los Springsboks transita a máxima velocidad el sueño mundialista del 'joya' de oro de los kolbe, herencia de Kraaifontein, pequeña ciudad en el oeste de Cape Town, Sudáfrica. Con tan solo 1,75 cm de estatura y 72 kilogramos, un promedio bajo para el mundo del rugby, Cheslin es la atracción principal en su país natal. Es el 'guerrero' sudafricano que busca reeditar el histórico mundial de 2005, un hito que conquistó el corazón de Cape Town. Su padre ha sido el motor e inspiración en su camino. Amante y ex jugador de esta disciplina, Andrew siempre ha estado para guiar el talento de Cheslin, a pesar de la críticas por su físico: " Le he dicho que su talento es un don de Dios. Siempre habría creído que ese día llegaría, Tenía mis dudas por la negatividad de la prensa y las redes sociales, que lo criticaban por ser pequeño. Hasta ahora él demostrado que estaban equivocados. Pienso que el toma esto como un esto. Recuerdo sus palabras: 'Solo quiero dar lo mejor de mi para darle a los jugadores de baja estatura la oportunidad que sean observados", relató a iol.co.za. Y es que el legado de la figura de los dirigidos por Rassie Erasmus empezó a dejar huella desde que su infancia. Es recordado como aquel niño que denotaba alegría cada vez que pateaba el balón, el joven que a los 12 años comenzaba a ser leyenda por las calles de Kraaifontein.