En el ajedrez táctico de Marcelo Bielsa, las piezas no solo deben moverse bien, deben saber adaptarse a múltiples escenarios. En ese tablero de alta exigencia, Sebastián Boselli ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad estratégica. El joven defensor emerge como el verdadero as bajo la manga del cuerpo técnico: un jugador polifacetico capaz de jugar como central o lateral derecho.