Rodrigo Villalba: la joya de Paraguay que pide pista en el mundial 2026
- La 10co

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Actualizado: hace 3 días

Estar en el top 10 de los mejores jugadores Sub-20 es un reconocimiento que merecen las futuras leyendas del balompié y Rodrigo Villalba fue uno de los invitados en 2024, merecimiento que demostró con creces en el mundial Sub-20 de Chile 2025, donde demostró ser uno de los referentes en ofensiva.
El roce internacional en tierra austral fue su carta de presentación para la Selección de Mayores, un llamado para que Gustavo Alfaro y su Cuerpo Técnico inscriban su nombre en la lista de 26 a la Copa del Mundo.
Un estilo que despierta nostalgia
Es imposible ver jugar a Rodrigo Villalba y no recordar a Nelson "Pipino" Cuevas. La comparación no es gratuita; es inevitable. Al igual que el histórico delantero que brilló en el Mundial 2002, Villalba posee una electricidad única. Su estilo de juego se basa en el vértigo, la velocidad pura y, sobre todo, la "caradurez" para enfrentar a rivales más experimentados.
Sin embargo, Villalba añade un componente moderno a esa comparación: la disciplina táctica. Mientras que "Pipino" era la anarquía total, Rodrigo combina esa explosividad con un repliegue defensivo aprendido en la rigurosa escuela de Libertad. Es, en esencia, la versión 2.0 del ídolo paraguayo, adaptada al fútbol físico de 2026.
Rodrigo Villalba en números
En el fútbol de hoy, la data manda. Según los registros actualizados de Transfermarkt, el impacto del mediapunta en el Club Libertad y en las selecciones juveniles respalda su convocatoria a la mayor.
Los números de Villalba respaldan su explosión mediática con una solidez envidiable para su edad:
En 62 partidos oficiales disputados entre el torneo local y la Copa Libertadores, acumula más de 2.850 minutos de alta competencia, registrando 12 goles y 9 asistencias que confirman su capacidad resolutiva.
Cualidades en el uno contra uno

La principal virtud de Rodrigo Villalba es su capacidad en el duelo individual. En un fútbol sudamericano donde las defensas suelen ser cerradas y rocosas, él funciona como el "abreleatas" perfecto. Juega preferentemente a perfil cambiado por la banda izquierda, lo que le permite enganchar hacia adentro y buscar el remate con su pierna hábil.
Su centro de gravedad bajo (1,73 m) lo hace difícil de derribar lícitamente. Es un imán para las faltas cerca del área, generando tiros libres peligrosos y penales, un recurso vital para partidos trabados como los que se esperan en la próxima Copa del Mundo.
La bendición de los referentes
No es solo la prensa la que lo elogia. Entrenadores que lo formaron en la "Huertita" de Libertad coinciden en su fortaleza mental:
"Rodrigo tiene el fuego sagrado. No se esconde. Cuando el partido está caliente, él es el primero en pedir la pelota. Esa personalidad no se compra, se trae de cuna", aseguran desde el cuerpo técnico del Gumarelo.
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