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Daniel Villa: el rugbier con la casta de un Fénix

  • hace 21 horas
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: hace 22 minutos

Por: Megan Fuentes

Disciplina y enfoque
Se integró al equipo por una invitación de su entrenador del colegio Crédito: Daniel Villa

Si algo define la carrera de Daniel Villa en el rugby, es su capacidad para resurgir. A lo largo de 11 años, las lesiones —desde ligamento cruzado hasta fractura de peroné— han intentado truncar su trayectoria. Sin embargo, su carácter inquebrantable y la conexión que tiene con el mundo de la ovalada le han permitido prevalecer y ser hoy día uno de los referentes de Fénix Rugby Club.

El primer capítulo


El debut de Daniel Villa en Fénix fue espontáneo, las posibilidades que tenía de participar en el duelo eran muy bajas. No obstante, una salida de un compañero y la lesión de otro lo lanzaron a la participación del juego frente a Duendes, así lo contó en exclusiva a La 10co: "Yo jugaba de apertura y en el equipo había otros dos en la misma posición, así que era el tercer 10 y las probabilidades de jugar eran muy pocas. Un día el primer apertura se fue a otro equipo y el segundo se lesionó el tobillo. Como única opción quedaba yo, y fui convocado para jugar contra uno de los equipos que siempre era finalista. Fue una oportunidad que marcó mucho mi proceso".


Final torneo segundo semestre vs duendes primer campeonato de primera
Final torneo segundo semestre vs duendes primer campeonato de primera Crédito: Daniel Villa

El debut tan solo fue el primer capítulo de cientos que ha escrito con el club. Durante este proceso el rol de su guía y mentor, David Arteaga, fue clave. A los 15 años con su mentoría empezó a entender las dinámicas de juego. Esta etapa de formación fue crucial para que Daniel viera el rugby desde diferentes perspectivas, no solo análisis y estructura táctica de juego, sino también un soporte emocional que se encuentra en el deporte.


Aquel primer contacto y conexión con el rugby hizo que se enamorara rápidamente del deporte, el trabajo en equipo y los valores que se transmiten, fueron uno de los aspectos más importantes al forjar una nueva disciplina en su vida.


Sin embargo, el inicio en el rugby fue más difícil de lo que pensó. En su primer entrenamiento, Daniel recibió un golpe en el hombro que lo dejó con un dolor profundo y con el brazo encalambrado. Para cualquier otra debutante, esta hubiese podido ser la excusa perfecta para desertar y tomar otro rumbo, pero para él tuvo un significado distinto.


Fiestas del plátano 2025
Fiestas del plátano 2025 Crédito: Daniel Villa

El primer toque del rugby le enseñó que a pesar de las circunstancias siempre hay que tomar todo con calma. Esta mentalidad ha sido clave durante el proceso de recuperación de las lesiones que ha sufrido en su carrera.


Sello de Selección: un líder con visión


Esa fortaleza y disciplina lo llevaron a vestir la camiseta de la Selección Colombia Juvenil M18 en 2017, un hecho muy significativo en su carrera ya que solo llevaba dos años jugando rugby y su carrera empezó a proyectarse de manera exponencial.


Uno de sus recuerdos más memorables ocurrió en la final del Sudamericano juvenil; con el marcador 21-14 en contra, en el último minuto marcó el try agónico y valioso que puso al equipo a un paso del campeonato.


Suramericano 2025
Suramericano 2025. Crédito: Daniel Villa

La filosofía de Daniel Villa, como lo contó en exclusiva a La1 0co, se resume en una frase de identidad pura: "No hay pastilla mágica para el pase, el tackle o el juego al pie; solo queda entrenar y entrenar dando el 100%".


Adicionalmente, en 2018 fue capitán de la M2o, lo que fue un momento brillante en su carrera por ser el primer Fénix que fue capitán de un seleccionado juvenil.


Hoy, Daniel Villa, el rugbier con la casta de un Fénix. mantiene el propósito de perseguir sus sueños como conocer más países gracias al rugby y dirigir una Selección Nacional Femenina. Su historia, al igual que la de Sebastián Henao y Sofía Hincapié, es un ejemplo a seguir para el rugby colombiano.



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