Legado Rhinos: Sofia Hincapié y el corazón a fuego que conectó con el rugby
- 1 mar
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Actualizado: 5 mar

Hay quienes nacen con el destino trazado y quienes, como Sofia, deciden romper el guion a mitad de camino. Su historia no empezó en una cancha de grama perfecta, sino en ese choque brutal de realidades que solo el rugby puede provocar. Venía de la precisión de los clavados, del silencio del bádminton y del mundo impecable del modelaje; un contraste absoluto con lo que estaba por descubrir.
Tenía 16 años y el futuro parecía estar bajo los reflectores de un estudio, hasta que un balón ovalado y una invitación lo cambiaron todo. Sofía cambió los flashes por los tacles y las pasarelas por una cancha de barro descubriendo que su verdadera elegancia no estaba en un desfile, sino en la resistencia de un scrum. Fue el inicio de una metamorfosis que la llevaría a Rhinos Rugby Club.
Para ella, el club fue ese lugar sagrado donde forjó su identidad en medio de canchas de barro y con una lealtad que no se encuentra en otros deportes.
Inspirada por las hermanas Alzate, esas referentes que pasaron de ser ídolos lejanos a ser sus compañeras de guerra en la cancha, Sofía entendió que en este deporte nadie camina sola. "Rhinos es la base de todo; en otro club no hubiera podido crecer así", confesó en exclusiva a La 10co.
El temple se forja en la adversidad

Su debut llegó con la velocidad de un contragolpe, cargado de esa ansiedad eléctrica que siente quien sabe que está a punto de enfrentar algo grande. A pesar de los nervios de ser "la nueva", descubrió que en el rugby el error se comparte y el acierto se celebra en jauría. Esa seguridad colectiva fue la que le permitió soltarse y empezar a escribir su propia historia, entendiendo que si te equivocas, el error es de todas; pero si avanzas, la gloria también se reparte.
Ese carácter se templó definitivamente en el Torneo Lucas Caro de 2023, en una semifinal que parecía una montaña imposible de escalar.
La presión contra Morgans era un nudo en la garganta porque enfrentaban a un equipo que llegaba con la etiqueta de invencible. Junto a su compañera Stefa, las lágrimas aparecieron antes del pitazo inicial, no por miedo al contacto físico, sino por el peso inmenso de la responsabilidad de poner al equipo en lo más alto.
Fue un mensaje de Daniela Alzate desde la distancia el que sirvió como combustible para encender la chispa que faltaba: "Es normal sentir eso, las ayuda a formarse como jugadoras".
Cuando Sofia recibió ese primer balón, el llanto se transformó en pura euforia competitiva. Se voló por la banda, sintiendo que el corazón se le salía del pecho, entendiendo en cada metro ganado que las "invencibles" solo existen en la cabeza de quien no se atreve a correr con el alma.
El renacer de una guerrera

A los 18 años, una rotura de ligamento cruzado anterior (LCA) la sentó a la fuerza durante un año que se sintió eterno y doloroso. Ver los Juegos Nacionales desde la grada fue una espina clavada en el alma; intentar volver y sentir que el físico no respondía como antes fue su verdadera prueba de fuego mental.
En ese desierto de dudas y fisioterapia, donde muchos deciden colgar los botines por miedo a volver a romperse, ella encontró su mantra: “Corazón a fuego, disfruta el ahora”.
Comprendió que el futuro es una moneda al aire y que cada partido es un regalo que debe jugarse con una intensidad casi religiosa. Esta lesión no la detuvo, sino que la obligó a valorar cada espacio y cada oportunidad de pisar el césped con sus compañeras.
Hoy, a sus 20 años, mientras equilibra su tiempo para terminar la carrera de Ingeniería Financiera, Sofia no deja de mirar hacia el horizonte más ambicioso de su carrera deportiva.
Sus sueños tienen una dirección clara: consolidarse en la Selección Colombia de Sevens y alcanzar el sueño sagrado de cualquier atleta, los Juegos Olímpicos. Sabe que el camino es difícil y requiere un trabajo incansable, pero su resiliencia ya ha sido probada en las situaciones más extremas.
Una visión de futuro para el rugby nacional









Interesante jugadora todavía en formación. Podría ser una buena zaguera en rugby a 15 y dar un salto a Europa como Carolina Naranjo excelente pilier al mas puro estilo europeo .
Me encantó el artículo. Transmite emoción.