Daniel Villa: el rugbier con la casta de un Fénix
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Por: Megan Fuentes

Si hay algo aprendido es que Daniel Villa en su trayectoria como rugbier es el arte de renacer de las cenizas. Lesiones que han comprometido los ligamentos de su rodilla y la rotura de tibia y peroné lo han acompañado en sus 11 años de carrera, sin embargo, el carácter aguerrido y su amor por la el escudo de Fénix le han permitido forjarse como uno de los referentes del club. Se integró por una invitación de su entrenador del colegio, lo que le permitió conocer de primera mano el rugby de alto rendimiento
El debut de Daniel Villa en Fénix fue espontáneo, las posibilidades que tenía de participar en el duelo eran muy bajas. No obstante, una salida de un compañero y la lesión de otro lo lanzaron a la participación del juego frente a Duendes. Ese partido fue un momento clave para demostrar que estaba listo y que podía competir frente a un equipo que siempre era finalista.

A los 15 años, bajo la dirección y guía de su primer mentor, David Arteaga, empezó a entender las dinámicas del juego, aunque al principio era confuso no entender nada y ver a personas correr sin entender qué era un touch. Esta etapa de formación fue crucial para que Villa viera el rugby desde diferentes perspectivas, no solo análisis y estructura táctica de juego, sino también un soporte emocional que se encuentra en el deporte.
Aquel primer contacto y conexión con el rugby hizo que se enamorara rápidamente del deporte, el trabajo en equipo y los valores que se transmiten, fueron uno de los aspectos más importantes al forjar una nueva disciplina en su vida.
Sin embargo, el inicio en el rugby fue más difícil de lo que pensó. En su primer entrenamiento, Daniel recibió un golpe en el hombro que lo dejó con un dolor profundo y con el brazo encalambrado. Para cualquier otra debutante, esta hubiese podido ser la excusa perfecta para desertar y tomar otro rumbo, pero para él tuvo un significado distinto.

El primer toque del rugby le enseñó que a pesar de las circunstancias siempre hay que tomar todo con calma. Esta mentalidad ha sido clave durante el proceso de recuperación de las lesiones que ha sufrido en su carrera.
Sello de Selección: un líder con visión
Esa fortaleza y disciplina lo llevaron a vestir la camiseta de la Selección Colombia Juvenil M18 en 2017, un hecho muy significativo en su carrera ya que solo llevaba dos años jugando rugby y su carrera empezó a proyectarse de manera exponencial.
Uno de sus recuerdos más memorables ocurrió en la final del Sudamericano juvenil; con el marcador 21-14 en contra, en el último minuto marcó el try agónico y valioso que puso al equipo a un paso del campeonato.

La filosofía de Daniel Villa, como lo contó en exclusiva a La1 0co, se resume en una frase de identidad pura: "No hay pastilla mágica para el pase, el tackle o el juego al pie; solo queda entrenar y entrenar dando el 100%".
Adicionalmente, en 2018 fue capitán de la M2o, lo que fue un momento brillante en su carrera por ser el primer Fénix que fue capitán de un seleccionado juvenil.
Hoy, Villa mantiene el propósito de perseguir sus sueños como conocer más países gracias al rugby y entrenar con una Selección Nacional Femenina. Su historia, al igual que la de Sebastián Henao y Sofía Hincapié, es un ejemplo a seguir para el rugby colombiano.
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