El defensor ha hecho proceso con la Sub-20, Sub-23 y con la de mayores. Crédito:Getty Images
En el ajedrez táctico de Marcelo Bielsa, las piezas no solo deben moverse bien, deben saber adaptarse a múltiples escenarios. En ese tablero de alta exigencia, Sebastián Boselli ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad estratégica. El joven defensor emerge como el verdadero as bajo la manga del cuerpo técnico: un jugador polifacetico capaz de jugar como central o lateral derecho.Su nombre resuena con fuerza en ambas orillas del Río de la Plata. En Argentina, por la garra y personalidad demostrada con la banda roja de River Plate; y en Uruguay, por ser el estandarte de una generación dorada.
De la sub-20 de oro a la era Bielsa
La trayectoria de Boselli con la Selección Uruguaya ha sido protagónica, El titulo en el Mundial Sub-20 de Argentina 2023 fue la obra maestra. Su actuación en la final ante Italia fue una verdadera cátedra defensiva, anulando a los mejores atacantes europeos y levantando la copa que puso a Uruguay en la cima del mundo juvenil. Ese rendimiento le abrió las puertas de la Mayor de par en par. Bielsa lo citó apenas aterrizó en Montevideo. Lo integró a las Eliminatorias y le dio rodaje en el proceso preolímpico. Aunque compite con gigantes como Araújo o Josema Giménez, el "Loco" sabe que tiene en Boselli a un diamante en bruto.
El "Defensor Total": central y lateral
Uniforme oficial del Pre-olímpico Sub-23. Crédito: 2024 CONMEBOL
La obsesión de Bielsa tiene nombre: polifuncionalidad. En una Copa del Mundo, un jugador que rinde en dos puestos vale oro. Y ese es el gran activo de Boselli.
Como zaguero central, su hábitat natural, es una fiera en el anticipo. Tiene ese timing uruguayo para cortar jugadas antes de que nazcan. No necesita medir dos metros para ganar por arriba; su potencia física suple cualquier centímetro de menos.
Pero su valor se dispara en el lateral derecho. No es el clásico carrilero brasileño que vive en ataque. Boselli es un "lateral de cierre". Cuando hay que frenar a extremos veloces como Estevao o Luis Díaz, él ofrece una solidez que pocos tienen. Entiende el arte de defender.
La dinastía Boselli
Sebastián no salió de la nada. Pertenece a una dinastía que respira alto rendimiento. Su padre, Pablo Boselli, fue un destacado jugador de pádel y hoy maneja carreras exitosas.
En casa, la competencia es el pan de cada día. Sus hermanos, Juan Martín y Martín, también son futbolistas profesionales. Esa "escuela hogareña" le dio una madurez mental impropia para su edad. Juega los partidos calientes con la frialdad de un veterano.
Los números no mienten
Para entender su proyección, basta mirar su hoja de ruta. En Defensor Sporting acumuló más de 40 batallas y levantó la Copa Uruguay, mostrando una regularidad asombrosa siendo apenas un juvenil.
Su salto a River Plate lo curtió en la exigencia del fútbol argentino. Allí sumó casi una veintena de partidos, gritó gol y ganó el Trofeo de Campeones. A nivel de selección, sus 24 presencias con la Sub-20 confirman que es un hombre de procesos largos.
Ahora, con el horizonte europeo en la mira tras su fichaje en España con el Getafe busca los minutos finales para sellar su pasaporte.
Sebastián Boselli es el presente generacional de una defensa que está en proceso de renovación. Es un as bajo la manga. Si Bielsa decide jugar fuerte en 2026, tiene en él al soldado perfecto para las batallas más difíciles. Uruguay lo sabe: hay defensa para rato.
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