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Roberto Carlos, el canto de Cibeles


En mi casa hay una foto de un día especial que nunca olvidaré.


Fue tomada en el verano de 1996, cuando el Real Madrid apenas me había fichado del Inter de Milán. Hasta ese día, nunca antes había estado en Madrid. Cuando aterricé en el aeropuerto, no fui directamente a conocer el lugar donde viviría. Ni tampoco fui al Santiago Bernabéu, el estadio más majestuoso de Europa.


No. Fui con alguna gente de un periódico español a Plaza de Cibeles.


Roberto Carlos solo había visto fotos de Cibeles, pero sabía que era un lugar especial. En el centro de la plaza hay una fuente con una estatua de mármol de la diosa Cibeles. Muy cerca hay edificios colosales, como el del Banco de España y el Palacio Cibeles. La rotonda puede llevarte al corazón del centro de la ciudad, al Parque del Retiro, al Museo del Prado y también hasta el Paseo de la Castellana, donde encontrarás el Bernabéu. Para cualquiera en Madrid, Cibeles es uno de los lugares más icónicos.


Pero para los fanáticos del fútbol, conlleva un significado extra. Cibeles es el lugar donde el Real Madrid (y también la Selección española) se reúne para celebrar sus títulos.

Alvaro Hernandez/AP Photo
Alvaro Hernandez/AP Photo

Así que ir a Cibeles desde el aeropuerto fue algo así como llegar a Río de Janeiro por primera vez e irse directamente al Cristo Redentor. Estaba tan emocionado. Y allí fue cuando el fotógrafo de ese periódico me tomó una foto.


Cuando veo esa fotografía, me recuerda cómo empezó mi loca experiencia con el Real Madrid. Aún la tengo en casa. Y mi casa está en Madrid, donde ahora trabajo como Director de Relaciones Institucionales. Ahora mismo, sin embargo, como la mayoría de la gente, no puedo ir a trabajar. En el último mes he salido de mi casa dos veces, y eso fue para ir al supermercado. Quedarme en casa todo el día me está haciendo caminar por las paredes. Pero por el momento, es lo correcto y lo que hay que hacer.


Las dos ocasiones en las que he salido, he echado una mirada alrededor y apenas he podido reconocer a mi ciudad. En cualquier día normal, en Madrid verás a personas mayores que caminan bajo el sol, a niños que corren, familias y amigos sentadas al aire libre en bares y restaurantes. Lo que quieras tener en la vida, lo puedes encontrar en Madrid: sol, deporte, cultura, vida nocturna, comida… ¡especialmente comida! Es un mundo aparte. Y la gente aquí sabe cómo disfrutarlo. Aquí saben vivir la buena vida, ¿sabes?




La orejona en Cibeles


Después de un tiempo me habitué a la presión que conlleva el jugar para el Real Madrid. Pero había momentos cuando incluso los más grandes profesionales podían estar abrumados. Casi dos años después de mi llegada, estábamos para jugar contra Juventus la final de la Champions League. Como todos sabemos, el Real Madrid tenía —y aún tiene— la mayor cantidad de títulos en la competición, pero en aquel entonces, hacía 32 años que no la ganábamos. Habíamos sufrido en la Liga esa temporada. La Juve estaba en la final por tercer año consecutivo. Llegamos al partido sin ser los favoritos. La noche anterior a la final ninguno de nosotros pudo dormir. Normalmente nos íbamos a la cama a las 10 de la noche, pero aquella noche estábamos sentados en el lobby a las cuatro de la madrugada, contándonos historias. No teníamos miedo, pero sí mucho respeto por la Juve. Y nos sentíamos ansiosos para que el juego empezara de una vez. Lo hicimos muy bien en aquella final. La Juve tuvo muchas ocasiones, pero ganamos 1-0. No sólo ganamos aquel partido con nuestra calidad, sino que también lo hicimos con nuestra motivación. Lo quisimos más que ellos.

Después nos dirigimos a la Plaza de Cibeles. Las calles estaban inundadas de cientos de miles de personas, vestidas con sus camisetas y bufandas blancas, cantando y celebrando. Nunca olvidaré aquella noche.

Si tuviera que elegir mi momento favorito de mis años en el Real Madrid, sería aquel triunfo. Cuanto más te quedas en Madrid, más te das cuenta de lo que este club significa para la gente, no sólo en la ciudad pero también en toda España y alrededor del mundo. Sin importar dónde jugáramos, allí iban a estar nuestros aficionados. Sin importar si era el Clásico o un partido preliminar de Copa, el Bernabéu siempre estaba lleno. La gente ama a este club por la misma razón que me llevó a venir aquí: el prestigio, la afición, la gloria en la Champions League. Y la posibilidad de seguir haciendo historia. Tomado de ThePlayerTribune