A toda marcha con la casaca de Rhinos. Crédito: Kevin Londoño
Hay una sensación que solo un deportista conoce: el momento en que el ruido del mundo se apaga y, por fin, todo encaja. Para Kevin Londoño, ese instante no ocurrió en el ritmo pausado de la rutina, ni en las calles de su ciudad. Ocurrió en una cancha de rugby. Allí, no solo encontró un deporte; encontró el escenario donde pudo desplegarse al 100% y conectar con la esencia de Rhinos Rugby.
A los 11 años, descubrió que aquella personalidad cargada de energía fue su mejor aliada en la cancha. Fue el día en el que conectó con la adrenalina y la camaderaria del mundo de la ovalada.
Rhinos: el destino a vuelta de la casa
Es un atleta que lleva la pasión del rugby al límite. Crédito: Daniel Londoño
La llegada de Kevin al Club Rhinos parece una jugada preparada por el destino.
Una convocatoria en su colegio le reveló que el equipo entrenaba justo al lado de su casa. Sin excusas y con el hambre de gloria intacta, se integró a una cultura que pronto se convirtió en su familia. Allí, su contextura delgada dejó de ser una limitación para convertirse en su arma secreta: la velocidad y el coraje.
A los 13 años, Kevin Londoño ya estaba chocando contra hombres adultos en la Plaza de Ferias. Debutó en rugby de XV con los nervios de quien se enfrenta a gigantes, pero con la certeza de que ese era su lugar. Entendió que, si tienes el corazón conectado con el juego, el tamaño del rival es solo un número. El rugby le dio la libertad de ser agresivo, veloz y auténtico
Más allá del debut, hay un recuerdo que guarda con orgullo, es la semifinal de los Juegos Nacionales de la Juventud 2024.
Contra La Guajira, en un duelo donde el cansancio físico parecía haber ganado la batalla, los Rhinos demostraron de qué están hechos. Fue un partido de dientes apretados donde Kevin y sus compañeros sacaron fuerzas de un lugar invisible para llevarse la victoria. Ese abrazo final fue la confirmación de que su esencia guerrera había encontrado su propósito.
Inspiración en los "pequeños gigantes"
Su filosofía del rugby está conectadoacon el sello de los Springboks de Sudáfrica. Crédito: Kevin Londoño
El ala de Rhinos no busca espejos en los jugadores más altos, sino en los más audaces. Sus ídolos son Cheslin Kolbe y Faf de Klerk, esos jugadores que dominan el rugby mundial a punta de inteligencia y agilidad. A nivel local, se nutre de la constancia del profe Migue, el profe Nico y David Henao, quienes le enseñaron que el rugby se juega con la misma disciplina dentro y fuera del campo.
Estos mentores también le inculcaron que para alcanzar su máximo nivel, tuvo que tomar decisiones radicales en su día a día.
Tras la pandemia, dejó la tranquilidad de su finca en Santa Rosa para mudarse a Pereira.
Vivir con su abuela le permitió estar a pasos de los entrenamientos y enfocar su vida 24/7 en el alto rendimiento. Este sacrificio fue el catalizador que le permitió conectar profundamente con el nivel de la Selección Risaralda, equipo con el que tiene un recuerdo memorable: aquel try que rompió esquemas:
Recibió un balón tras un scrum y ejecutó un handoff implacable que dejó a su marcador en el suelo antes de volar hacia el try. Fue el momento en que demostró que Risaralda ya no le temía a las potencias y que su estilo de juego, explosivo y sin filtros, era capaz de desarticular a cualquier defensa.
"Lo imposible está en la mente de los débiles"
Su cáracter en el terreno de juego lo proyecta como una de las promesas del rugby a nivel regional y en Colombia. Crédito: Kevin Londoño
Esta frase es el motor del día a día . Este mentalidad le ha permitido afrontar retos ante equipos de Argentina, Chile y Estados Unidos, y en un futuro esperar enfrentarse con clubes de Europa para medirse en el nivel más alto del planeta
Pero más alla de las canchas su sueño más profundo es el de enseñar. Quiere estudiar algo relacionado con el deporte y devolverle al rugby todo lo que le dio, asegurándose de que otros niños encuentren en el club ese refugio donde puedan desplegarse sin miedos.
Rhinos: una familia en expansión
Para Kevin Londoño,rugby sin límites, Rhinos es mucho más que un equipo; es una fábrica de personas íntegras.En cinco años, ve al club como una potencia organizada, con múltiples categorías y una base sólida de jugadores que son, ante todo, "buenas personas". El rugby le permitió conectar con su vida de una manera que ningún otro espacio pudo, y su misión ahora es que ese legado continúe creciendo.
Comentarios