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Miguel Calero, cóndor de Ginebra



AFP


"Cuando era niño mi madre decía: "Si llegas a ser Monje, serás Papa. Si llegas a ser Pintor, serás Picasso. Si llegas a ser Soldado, serás General. Si llegas a ser Escultor, serás Miguel Ángel". Quise ser Arquero… y fui Calero.“

Esta fue la leyenda que escribió Miguel Calero, el exarquero de corazón valluno y talante de Hidalgo. El caballero que dejó en la cancha la marca de un atleta y un ser humano invaluable, que hoy día está en el Salón de la Fama del país 'manito', se segunda casa. En las huestes del Real Independiente de Ginebra, en Cali, se recuerda el paso del joven que jugó de defensa, volante y delantero, sin embargo el destino lo inscribió bajo los tres palos, Así comenzó la historia de 'El Cóndor' de Colombia.

Con orgullo se recuerdan sus afamadas locuras que hicieron vibrar a más de uno en el Pascual Guerrero, el templo que conquistó con el verde azucarero, como aquella noche del 29 de marzo de 1995 en la que marcó un gol de mitad de cancha ante el Deportivo Pereira o la tarde del 2 de marzo de 1997 ante Independiente Medellín. La esencia de 'El Cóndor' trascendió la historia del fútbol colombiano, al igual que lo hizo en las huestes de Pachuca, que enmarca el capitulo del épico título de la Copa Sudamericana de 2006 ante Colo Colo. ¡GRACIAS CALERO!