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El veterano Ray Barkwill


Laurence Griffiths / Getty Images Europe

Debutó a los 32 años. Recién tenía el honor de portar la insignia de 'Les Rouges', la Selección canadiense de rugby. En 2012 escribió el primer capítulo ante Samoa, su camino lo llevó a la Copa del Mundo de 2015. A partir de ahí, el futuro fue incierto, parecía un paso fugaz, sin embargo en 2018 encaminó a 'Los Canucks' a Japón 2019, hazaña histórica para el jugador más longevo de su país: 38 años. Este fue el último reto de Barkwill, quien estaba mentalizado en afrontar el reto ante el 'Rey del trono' -Nueva Zelanda-, Sudáfrica, Italia y Namibia. Sin embargo, el adiós llegó más rápido de lo que esperado a principios de abril de este año: "Durante la clasificación a la Copa del Mundo, la cual tuvo se desarrolló en el pasado noviembre en Francia, afronté una lesión en los nervios de la espina dorsal, lo cual me relegó de entrenar y competir desde aquel momento. En los últimos meses consulté con el equipo de médicos de Canadá, entrenadores y doctores de la selección sobre mi recuperación y rehabilitación y llegamos al acuerdo que lo mejor para mí era no continuar. Mi salud y bienestar será lo principal a futuro. "Fue un sueño hecho realidad jugar para Canadá, siempre fue el sueño que tuve desde que estaba en la escuela. Conseguirlo a los 32 años me permitió apreciarlo más que nunca, y no pensé que jugaría más de 50 partidos para Canadá. Cada vez que me puse la camiseta de mi país, sentía una emoción que nunca di por hecha. Espero dejar esta camiseta en un mejor lugar que cuando la recibí. Seré la primera persona en alentar a Canadá en este otoño en Japón y se que mis excompañeros van a superar el reto". / bcrugby.com