Carlos Ramírez: "los sueños en el rugby ya están cumplidos"
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Por: Megan Fuentes

Carlos Ramírez, desde sus 17 años sintió una conexión especial con el rugby. Lo que comenzó como una invitación a entrenar terminó convirtiéndose en una pasión que lo ha acompañado durante 23 años, hasta consolidarse como una parte fundamental de su vida.
Sus inicios con el rugby se dieron desde el año 2003, liderados por el coach de Arrieros RC que lo impulsó a formar parte de los entrenamientos que se realizaban en la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP).
Más de dos décadas de compromiso con la ovalada
Llegó a Rhinos RC a los 18 años. A pesar de las dificultades que implicaba desplazarse para asistir a los entrenamientos, mantuvo la constancia y disciplina para no perder ninguna oportunidad de seguir creciendo en el deporte. Precisamente, su primer partido con el club fue contra Arrieros RC, en el cual anotó dos tries.
Carlos, considera que el rugby es un deporte que se construye desde lo colectivo, y que esto representa lo que se vive dentro y fuera de la cancha. Además, refleja la pasión y disciplina de cada jugador como entrega individual y grupal hacia el club.

Como en todos los momentos del deporte, hay altas y bajas, el club de Rhinos tuvo temporadas en las que no se estaban dando los resultados proyectados; sin embargo, con el tiempo y aporte de los jugadores la situación fue mejorando y volvieron los títulos a casa.
Por otro lado, las lesiones también pasan factura y se convierten en uno de los mayores retos para los deportistas.
En el caso de Carlos Ramírez, una de las más complicadas fue una ruptura parcial del gastrocnemio hace cuatro años, situación que le ha impedido conectar con el rendimiento a priori.
El legado de Carlos y el futuro del rugby
De cara al futuro, Carlos se muestra optimista sobre el rumbo que ha tomado el club. Destaca el trabajo que actualmente se realiza tanto en el ámbito administrativo como en el deportivo, lo que ha impulsado un crecimiento constante de la institución.
El presente y futuro de Rhinos también se construyen con jóvenes talentos que empiezan a dejar huella. Historias como las de Bryan Núñez y Mateo González reflejan el carácter, la disciplina y la ambición de una nueva generación que busca seguir dejando el alto el nombre del club.
Finalmente, Carlos evalúa y concluye que sus sueños con el rugby ya están cumplidos. Desde aquel anhelo de jugar en escenarios idóneos para la práctica de este deporte hasta tener un club consolidado, hoy son una realidad; sin dejar de lado la posibilidad de ser campeones, algo que ha vivido en diversas ocasiones.
Tras cumplir los objetivos que alguna vez parecían lejanos, Carlos resume la esencia de su recorrido y de este deporte en una frase que lo ha acompañado durante años: “Procede como Dios que nunca llora o como Lucifer que nunca reza; o como el robledal, cuya grandeza necesita del agua y no la implora”. Esto es similar a la esencia del rugby: coraje para ir siempre adelante.
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Siempre orgulloso.
Eres la mejor!!!
Excelente artículo para un deporte que no es tan reconocido y si merece más reconocimiento.