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Faustino Asprilla, el tenor de San Siro


Getty Images

El ‘Super-Milán’ de Fabio Capello llegaba el San Siro en el Olimpo del fútbol. 58 fechas de invicto. Ni el temple de la Juventus ni la tenacidad del Inter consiguieron descifrar la ‘defensa’ de oro de Franco Baresi, Paolo Maldini y Alessandro Costacurta. Pero aquel 27 de marzo de 1993, el sonriente, talentoso e irreverente número 11 del Parma cambiaría la historia: Faustino Asprilla.


Corría el minuto 58. El mítico estadio resonaba al son de los cánticos de su hinchada mientras el joven colombiano de 22 años, quien recién llevaba un par de juegos con el Parma, se acomodaba frente al balón. Era reconocido por su destreza y capacidad en el área de las 18. Esta vez estaba a unos 25 metros. El juez pitó. Sin casi tomar distancia Asprilla pateó la esférica que se coló en el ángulo superior derecho de Sebastiano Rossi. Milán enmudeció, mientras una de las joyas de los I Crociati sonreía.

La noche nubló la soleada tarde en San Siro. La máquina aurinegra de Capello redobló su marcha pero la cuarteto posterior del Parma marcó el tempo mientras se esfumaron casi dos temporadas de invicto en el fútbol italiano.


Ese día Asprilla fue el tenor de la sinfonía. El ‘soprano’ del mediocampo, Tomas Brolin, no estaba. Fue la tarde de ensueño que empezó a marcar la leyenda del nacido en Tuluá. La irreverencia de aquel jugador que con ‘desparpajo’ y talento escribió historias de oro ante otros históricos de la Azurri como Baggio, Ravanello y Del Piero cuando enfrentó a la temida Juventus edición 94-95.

Fueron épocas doradas para el colombiano. Jugó en la era de talentosos que vestían la 10, como Gianfranco Zola, con quien hizo dupla a mediados de los 90’s. El histórico que lo catalogo como uno de los mejores de la historia...


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