El futuro del rugby en Medellín: Juan Pablo Durango y Fénix RC
2 ago
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Actualizado: hace 19 horas
La elección del rugby respondió al impacto inmediato de su entorno humano y la cultura del vestuario. Crédito: Juan Pablo Durango
El rugby en Medellín no solo se juega en las canchas de la Unidad Deportiva Castilla, se vive en el corazón de jóvenes que encuentran en el ovalado una auténtica familia. Con apenas 17 años, Juan Pablo Durango, encaja a la perfección con el sello de Fénix Rugby Club, equipo donde se desempeña como segunda línea en la modalidad de XV y delantero en la variante de Sevens portando la dorsal número 5.
Su historia arrancó a los 15 años sin entender del todo la dinámica de los rucks, mauls ni la preparación física necesaria para el alto contacto. Sin embargo, en el Torneo Lucas Caro recibió ese voto de confianza inicial que transforma las dudas en convicción: "Mí primer recuerdo fue en el torneo Lucas Caro; no sabía nada, no tenía forma física ni entendimiento, pero el entrenador me dio la confianza y así empecé jugando mis primeros partidos", evoca Durango sobre sus inicios.
Para Pablo, la elección de este deporte respondió al impacto inmediato de su entorno humano y la cultura del vestuario. Encontró en la cancha un pilar transformador que superó cualquier expectativa inicial: "Escogí este deporte porque me parecía muy lindo el compañerismo y la familia que se formó, sabiendo que esto es más que un deporte. Era algo nuevo para mí y se veía muy interesante; ahora que llevo tiempo jugando, todo vale la pena".
Villa es uno de los referentes y líderes del club. Crédito: Daniel Villa
Esa chispa que detonó su disciplina estuvo inspirada por referentes directos del club como Daniel Villa y Sebastián Henao. Durango recuerda la bienvenida que le brindaron en Fénix Rugby Club cuando apenas asimilaba la intensidad del juego: "Llegué sin saber nada. Me acogieron muy bien, me explicaban todo y de ahí llegó mi debut a los 15 años. Todavía me daban miedo muchas acciones, pero poco a poco he ido trabajando para mejorarlas".
En el plano táctico e individual, el juvenil tiene muy claras sus figuras a seguir tanto a nivel local como internacional. En la escena global admira la solidez del sudafricano Eben Etzebeth, a quien considera el mejor segunda línea del mundo. En el plano local, rinde tributo a la figura técnica y humana de Daniel Villa: "El ídolo más referente es el entrenador y jugador Villa, porque es un jugador muy completo e importante en una cancha".
Pablo lleva los colores de Fénix en el corazón. Es una de las promesas del club. Crédito: Juan Pablo Durango
El camino competitivo no ha estado exento de tropiezos ni de momentos oscuros fuera y dentro del campo. Las lesiones de rodilla y tobillo, sumadas al estancamiento deportivo, pusieron a prueba su temple: "Fue duro estar mucho tiempo sin poder jugar ni apoyar al equipo; me sentía frustrado. También cuando me sentía estancado, que no avanzaba ni mejoraba mientras mis compañeros avanzaban, eso fue algo bastante duro".
Sin embargo, el quiebre emocional y de madurez llegó al descubrir la mística de las victorias colectivas en Medellín. El tercer puesto logrado en la Serie B marcó un punto de inflexión imborrable en su trayectoria: "Fue algo muy lindo ver la felicidad de todos mis compañeros y la mía al ganar con el club que amamos. Luego ir a analizar los errores, lo destacado y lo que teníamos que mejorar para buscar el primer lugar en la siguiente temporada es lo mejor".
Su sentido de pertenencia se resumen en una consigna que lleva grabada a fuego en cada entrenamiento: "No visto estos colores, los represento con el corazón". Con esa mentalidad, apunta a medirse pronto en la máxima categoría ante las grandes potencias del rugby paisa: "Me gustaría enfrentarme a uno de los equipos de primera como Gatos o Duendes".
Con la mirada fija en el futuro, Durango traza sus metas con absoluta precisión competitiva. Sus tres grandes sueños son ser convocado a la Selección Antioquia, dar el salto a la Selección Colombia y vestir la camiseta de un club internacional. En cuanto al aporte de su institución al rugby nacional, asegura: "Creo que Fénix ha aportado mucho talento en los jugadores que están convocando".
Al proyectar cinco años hacia adelante, Juan Pablo Durango visualiza a Fénix Rugby Club como la potencia número uno del país y se compromete a trabajar para ser protagonista de esa gesta en Medellín. Como mensaje final para la hinchada y la comunidad deportiva, el juvenil hace una clara invitación a sumarse a esta pasión: "Sigan a Fénix y apoyen este proceso; aquí no solo formamos jugadores, construimos una familia que lucha con el corazón en cada cancha"***Te puede interesar
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