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Carmen Ibarra, el try de la Guajira


A sus 20 años sueña con llegar a disputar los Juegos Olímpicos de Tokio. Crédito: carmenic24 en Instagram

El Mar Caribe fue testigo. En medio de las playas que rodean la historia de El Portal de Perlas, como se le conoce a Riohacha, nació la marca de Carmen Ibarra, el try de la Guajira, la jugadora que desde los 10 años encaminó su sueño en el mundo del rugby.

Simeón González fue el maestro, el guía de una de las valuartes de la Selección Colombia Femenina de Rugby Seven. Desde su infancia forjó la entrega, el caracter y el tezón que dejó huella en los Juegos Olímpicos de la Juventud, el torneo que marcó un antes y un después en su trayectoria.


En Buenos Aires 2018, Carmen Ibarra mostró lo mejor de su reportorio, sin importar el rival. En frente Nueva Zelanda, Francia, Canadá, selecciones de alto vuelo en la historia.


En los recuerdos de la back de Tucanes, resuena el apoyo de la afición cuando estaban en el terreno de juego, o cuando entonaba todo su potencial con un 'por la Guajira, no joda'. Este fue el cierre de su etapa juvenil, un cierre de broche de oro con un cuarto lugar que la llenó de orgullo y le dejó un reto de querer volver a enfrentar las canadienses y neozelandesas pero esta vez en categoría de mayores.



El try


Carmen Ibarra Cuesta fue reconocida como la deportista del año por Acord La Guajira en 2017
Carmen Ibarra Cuesta fue reconocida como la deportista del año por Acord La Guajira en 2017. Credíto: carmenic24 en Instagram

Las historias para Carmen Ibarra en el rugby continúan; está adportas de su gran sueño: disputar unos Juegos Olímpicos, el try soñado para la guajira.


En 2016 Tucanes clasificó por primera vez al torneo más antiguo y en Tokio 2020 la selección cafetera sueña con repetir aquella heróica hazaña para el rugby colombiano.


A sus 20 años, Carmen es una de las 'joyas' de Tucanes para soñar con las tierras niponas. Tras el reto olímpico también se encuentra el anhelo de ser la mejor jugador de Colombia, de ser el referente de la Guajira, de inspirar el camino de futuros deportistas que buscan dejar huellas indelebles en la historia de Riohacha. Con 172 cm de estatura y 73 kilogramos de peso, Carmen Ibarra es un roble dentro y fuera de la cancha. Es el ejemplo vivo del amor por la disciplina que alguna vez en su infancia le inculcaron sus hermanas.

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