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Angélica Bernal, sueño Sharapova


La tenista colombiana posa con las medallas que consiguió en Lima 2019. Crédito: @mariaangelicabervi95
La tenista colombiana posa con las medallas que consiguió en Lima 2019. Crédito: @mariaangelicabervi95 en Instagram

La sonrisa de Angélica iluminó el cielo de la tarde limeña con un drive que venció la resistencia de la chilena Macarena Bracinilla. Fue el punto decisivo, el punto de oro en los Parapanamericanos de 2019. Se escribía la leyenda de una de las mejores tenistas del mundo, de la atleta que sueña con ser la versión de Maria Sharapova en el deporte paralímpico.




Ha trasegado el mundo en medio de historias y leyendas. Conquistó las calles de Londres en 2012 y la esencia de la samba carioca en medio de Rio 2016. El temple Bernal, heredado de su padre, la tiene entre el top 10. Sueña con ser la primera, pero más de allá de vanagloriar su nombre, el gran anhelo es potenciar el deporte que tantas alegrías ha marcado en su vida.


Generosa y sonriente, a sus 25 años Angélica busca crear una comunidad para capacitar los niños que deseen practicar tenis en silla de ruedas. “Después de ganar algunos torneos, le compartí la idea a mis padres y mi entrenadores de dar más oportunidades a los niños con discapacidades en tenis en silla de ruedas. La idea es fortalecer el deporte. Por eso inicié Semillas sin Barreras”, comentó a la organización de los Juegos Paralímpicos.

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Busca compartir el talante que le ha inculcado su ídolo, Sharapova. Desde pequeña la sigue, cada movimiento, cada detalle de la rusa de 1,88 centímetros de estatura, ganadora de 5 Grand Slam (Roland Garros -2-, US Open, Australia Open y Wimbledon). Admira su belleza, el temple y la pasión que denotaba en cada juego. Es su inspiración para ser la mejor del planeta.

“Desde que comencé, mi sueño es ser la número 1 del mundo. Aún necesito más preparación y competencia contra las mejores”, relata Angélica, quien está en el noveno lugar del escalafón y el camino está cerca.



Las jornadas exigentes de entrenamiento y estudio (está cursando Política y Relaciones Internacionales) continuarán. No solo quiere marcar huella en el tenis, quiere ser leyenda en su país y a través de una organización construir la historia del deporte blanco Paralímpico en su tierra.