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Sergio Higuita, Castilla


EFE

"Su relación con la bicicleta empezó desde los cinco años. Cuando un compañero suyo del salón ganaba la clásica de ciclismo que organizaba el periódico El Mundo. Natalia, su profesora de educación física en el colegio San Judas Tadeo, los inscribió a todos. Los cumpleaños le importaban un carajo, la única fecha que esperaba año tras año era esa. Hasta que a los 12 años uno de sus padrinos del ciclismo lo descubrió: Efraín Domínguez, uno de los mejores pisteros en la historia del país.

"Sergio andaba como un loco por la ciclovía de Medellín. Un domingo le gritaron que se fuera para el velódromo. La siguiente semana cumplió la cita. Lo conocía por televisión, pero cuando lo vio en vivo y en directo quedó hipnotizado. Estaba en la tribuna con su papá mirando, hasta que Efraín lo llamó y lo invitó. “Mijo, ¿usted por qué tiene ese plato tan grande siendo tan chiquito?”, le dijo.

"Con él aprendió a dominar la bicicleta, cómo sacar un embalaje, a pararse en los pedales, cuándo usar el bidón; toda esa parte teórica. Y un día, mientras se alistaba para una carrera en La Unión, Antioquia, y esperaba la flota en San Diego junto con Efraín, apareció Fernando Saldarriaga —padre de Luis Fernando, ahora extécnico del Manzana Postobón— con Amparo, su esposa.

—Hey monstruo: ¿vas para la carrera? Te puedo llevar la bici.

—Sí, sí, sí... ¡gracias!

Sergio acabó la competencia en la cuarta posición y dejó muy buenas impresiones. Se dio cuenta de que Fernando era el hombre que manejaba la escuela de ciclismo Nueva Generación, la misma en la que estaba el compañero de su curso que se ganaba las carreras de El Mundo. “Hey profe, me gustaría estar con ustedes”.

"Tiempo después, Luis Fernando le comentó a Fernando, su padre, que quería dos buenos prospectos para el Manzana Postobón, que por esos días se llamaba 4-72. Los nombres recomendados fueron los de Sergio Higuita y Wilmar Paredes". / EL ESPECTADOR -- Este fue el capítulo que marcó la carrera del joven antioqueño, quien batalló sus sueños de infancia en su primera gran Vuelta y escribió la historia tras ser el colombiano más joven en ganar una etapa en el Olimpo del ciclismo. En el corazón de España, en el Puerto La Morcuera, en la etapa 18, Higuita rememoró aquellos entrenamientos junto Efraín Domínguez, su primer mentor, el guía que potenció sus virtudes como escarabajo. La historia de Higuita recién comienza. Espera alcanzar su mejor versión a los 27 o 28 años, momento en que el cuerpo estaría dispuesto para tomar ese pico de forma, instante en el que espera conquistar el trono de las 3 grandes del ciclismo. El destino está marcado para el antioqueño: "Higuita aprendió a montar triciclo antes que caminar o hablar. A los tres años, su padre le regaló una pequeña bicicleta de cross, de color verde, por Navidad, una bici en la que Sergio pulió su técnica de pedaleo y le perdió el miedo a la calle. Más adelante tuvo una de ciclomontañismo de color rojo, hasta que por fin pudo tener su bici de carreras". / EL ESPECTADOR. Sergio Higuita espera seguir conquistando el viejo continente con desparpajo, humildad y talento, con el talante de un grande que nació en Castilla, el corazón de la comuna 5 de Medellín


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